Nuestra Iniciativa
La actividad minera hoy está cada vez bajo más presión para adoptar esquemas de responsabilidad social y ambiental. Esta presión es parte de una mayor demanda de los consumidores de evidenciar que los productos que compran son de fuentes éticas, que su extracción contribuye al desarrollo sostenible local, la reducción de la pobreza y que los derechos humanos básicos de los trabajadores y las comunidades son respetados.
En el mismo fenómeno, la industria joyera global también se ha convertido en foco de la preocupación del consumidor. Los críticos se centran en la carencia general de transparencia y responsabilidad en la industria con respecto al impacto ambiental y social de la extracción de metales preciosos, diamantes, gemas y piedras de colores, todas remarcadas por los diamantes de conflicto de África del oeste y la campaña “No Dirty Gold” liderada por Earthworks y Oxfam América.
La puja por mayor responsabilidad social y ambiental ha estado enfocada en la minería industrial de gran escala y en las actividades de las compañías multinacionales con operaciones en países en vía de desarrollo.
La reciente creación del Concejo para Prácticas de Joyería Responsables (RJC por su sigla en Ingles) es una reacción de la industria para proteger su integridad. Los miembros del concejo están comprometidos a promover prácticas de empresa responsables de manera transparente y sustentable desde la mina hasta el cliente final. Su compromiso apunta a mantener la confianza del consumidor en los productos de oro y diamantes y la confianza de todos los interesados en su industria a través de compras a fuentes responsables y aplicación de estándares éticos en sus operaciones.
Estos pasos hacia el mejoramiento del desempeño y la transparencia de los mayores actores en las industrias minera y joyera son cruciales, sin embargo excluyen millones de mineros artesanales y de pequeña escala (MAPE) incluidos en la economía de pequeña escala.




